Etiquetas

Esta vivienda unifamiliar de fachada discreta pero “atractiva”, me llamó la atención una vez más por la destreza con la que se combinan los distintos materiales, tanto en los exteriores como en los interiores, así como por el juego de amplias aberturas hacia el Sur y más reducidas hacia el Norte.

Fotógrafo: Karl Kramer

En la fachada principal, el arquitecto apuesta por una falsa fachada con aberturas horizontales, que enfatizan la horizontalidad de esta fachada. Con esta decisión consigue, además,  que la fachada de acceso a la vivienda sea más agradable al entorno, sin interrumpir el paso de la luz, que ilumina las escaleras interiores de la vivienda.

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Los interiores son siempre claros, aunque en está ocasión deja el blanco sólo para algunos revestimientos de elementos verticales y lo va combinando, en distintas partes de la casa, con revestimientos de piedra clara, como podéis ver en las fotos.  En lo que al pavimento se refiere, éste es de tarima de madera natural en casi todas las estancias excepto en el vestíbulo, cocina y baños.  La cocina, como veis,  no puede ser más actual.

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

El salón abierto al Sur y más cerrado en la fachada opuesta. Con mobiliario en tonos claros para favorecer la luminosidad.

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Y, por último, no puedo terminar sin enseñaros los ventanales que tienen en la habitación principal y su vestidor. Tened en cuenta, que de octubre a marzo, aquí desde las cinco de la tarde hasta casi las siete de la mañana es totalmente oscuro y, cuando hay luz, hay muy poco sol, así que la arquitectura, en general, se caracteriza por enormes aberturas que buscan aprovechar la poca luz que tienen lo máximo posible. Este dormitorio es un claro ejemplo de ello, como veis.

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Fotógrafo: Karl Kramer

Y aquí, el enorme vestidor que no estaría nada mal tener en casa.

Para más información, os invito a que visitéis la web del arquitecto Stuart Stadler, que fue encantador conmigo, y esto, aunque no lo parezca, no siempre es así. En este caso, cosa que me alegró mucho al descubrirlo, cuenta con una arquitecta española muy maja en su estudio, Belén. Desde aquí darles las gracias a los dos.

El fotógrafo: Karl Kramer.